8 de junio, Día Internacional de los Océanos. José García Casanova

Hoy, 8 de junio de 2020, Sí se puede Canarias quiere sumarse a la celebración del Día Mundial de los Océanos, fecha instituida solemnemente el 5 de diciembre de 2008 por la Asamblea General de la ONU para llamar a la reflexión colectiva sobre la vital importancia que la protección, conservación y uso sostenible de los océanos representan para el bienestar y la seguridad de quienes habitamos este planeta azul, algo que por otra parte viene recogido también en el ODS 14 de la Agenda 2030.

Los océanos cubren alrededor del 70% del globo y constituyen el 90% del espacio habitable del mismo, pero lo cierto es que -hasta la fecha- menos del 10% de sus profundidades ha sido explorado por el ser humano y sólo un 1% de su superficie está protegido.

Conviene recordar que el océano fue la cuna de la vida en la Tierra y es el hogar de una inmensa biodiversidad (genética, específica y ecosistémica), principal fuente de oxígeno y sumidero de CO2, gigantesco regulador del clima global o despensa directa para gran parte de la humanidad, repositorio de valiosos recursos farmacológicos, potente productor de energías limpias, ancha vía de comunicación que facilita el transporte de personas y mercancías por todo el orbe, lugar para el ocio y el deporte, motivo de inspiración espiritual… La lista de bienes y servicios que nos proporciona el medio marino se haría interminable, pero a poco que pensemos en ellos comprenderemos que resulta apremiante abordar sin demora los graves problemas que las sociedades desarrolladas han provocado de forma creciente en este medio, causando la ruptura de sus delicados equilibrios físicos, químicos y biológicos, amenazándolo con una muerte que, de acabar produciéndose, también sería la nuestra.

Por todo ello, para impedir el colapso de estos grandes sistemas básicos e irreemplazables, es imprescindible cambiar nuestro modo de relacionarnos con los mares y océanos y así evitar que, por ejemplo, en pocas décadas haya más plásticos en ellos que peces. Entre otras cosas, se hace necesario disminuir con urgencia la contaminación por derrames accidentales de crudo o por vertidos de aguas residuales, tanto urbanas como industriales y agroquímicas, dejar de seguir tirando de forma compulsiva plásticos y otros residuos sólidos en él, desechar la actividad pesquera insostenible que esquilma los caladeros, reducir al máximo las emisiones de gases de efecto invernadero causantes de la subida de las temperaturas y la acidificación de sus aguas, etc.

En este contexto mundial, por su propia naturaleza de ínsulas, Canarias es un territorio especialmente sensible a cualquier problema ambiental que venga del mar y que al mar vaya. Las buenas prácticas en todas las actividades que, de una u otra manera se desarrollan en el mar o en sus proximidades, deben ser interiorizadas por quienes vivimos en este pequeño país, si queremos convertirnos en parte de la solución y no del problema.

Para ello, a fin de que pueda haber un futuro sostenible, justo y equitativo para las generaciones actuales y para las que están aún por venir, necesitamos cambiar desde YA el vigente modelo de desarrollo económico. Es imperativo dejar de urbanizar sin freno la costa con edificios e infraestructuras de todo tipo, mejorar los sistemas de saneamiento y depuración de las aguas residuales, fomentar la creación y correcta gestión de espacios naturales protegidos marinos y reservas de interés pesquero en todas las islas y, en fin, apoyar a quienes se dedican profesionalmente a la pesca artesanal, para que puedan desarrollar dignamente su actividad siguiendo en todo momento criterios de sostenibilidad. Y, en paralelo, fomentar de forma decidida la investigación científico-técnica relacionada con la mar y mejorar la educación y la concienciación ambiental de toda la ciudadanía, de todos y cada uno de los actores socioeconómicos, para contribuir a crear un nuevo modelo, menos depredador y agresivo, más amable, respetuoso y responsable con el medio ambiente marino. Un reto que nos incumbe a toda la sociedad canaria en su conjunto; una tarea hermosa, necesaria y urgente.

¡RESPETAR NUESTRO MAR Y REDUCIR NUESTRA HUELLA EN ÉL, SÍ SE PUEDE!

José García Casanova es doctor en Biología.

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